GENERAL LUIS MARCHANT GÓNZALEZ

Aseveraba el prohombre institucional, escritor y Coronel Armando Romo Bossa, que al producirse la Fusión, el Cuerpo de Carabineros, hizo tres aportes importantes: su disciplina militar, el local de la Escuela de Carabineros y el entonces Comandante Luis Marchant González.

Es verdad que hubo otros Jefes distinguidos, pero ninguno como el General Marchant, dejó una huella tan honda y prestigiosa, no sólo en cuanto a Carabinero, sino también, y muy principalmente, como ciudadano y funcionario civil, en su retiro.

Tres fueron también las etapas vitales del General Marchant.

Primero, como Capitán Comandante de los Escuadrones de Iquique y Tocopilla, desde 1913 a 1921. Bajo su responsabilidad estuvo, durante esos años, el mantenimiento del orden en la pampa tarapaqueña.

Fue designado Gobernador de Tocopilla, sin perjuicio de sus funciones policiales, desde agosto de 1920 hasta junio de 1921, precisamente en una época conflictiva, pues se iniciaba el período presidencial de Arturo Alessandri y el pueblo creía de buena fe que ese régimen lo autorizaba para no respetar la ley, profunda equivocación que dio motivo a graves y sangrientas incidencias.

La segunda etapa de la carrera del General Marchant se relaciona con el plebiscito de Tacna y Arica. Todavía era Capitán en la zona salitrera, cuando el Gobierno pensó que era necesario poner término al diferendo que existía desde la liquidación de la guerra de 1879.

Como el plazo era apremiante, pues en cualquier momento podría realizarse el plebiscito, el Capitán Marchant y sus Oficiales debieron trabajar sin descanso.

Su desempeño lo llevó al grado de Mayor, en agosto de 1922, para comandar el Regimiento de Carabineros Tacna, recién creado. Ya con mayor dotación de Oficiales y tropa, pudo el Mayor Marchant completar el plan que se había propuesto, y cuando en 1925 se acordó por los Gobiernos de Chile y Perú realizar el esperado plebiscito, Carabineros pudo entregar todos los datos de interés, y su vigilancia se mantuvo atenta para cumplir las órdenes que impartieran las autoridades chilenas o el árbitro designado para presidir el plebiscito, que lo era el General J. Pershing, en representación de Estados Unidos.

Realizaba, el Mayor Marchant, esta labor cuando fue ascendido a Teniente Coronel, el 10 de marzo de 1925.

El plebiscito fracasó en su iniciación, declarando el General Pershing que no había ambiente plebiscitario.

Producida la Fusión de 1927, el Comandante Marchant fue ascendido a Coronel y poco después el Presidente Carlos Ibáñez del Campo, con su visión de estadista, le ordenó administrar el territorio de Aisén, que hasta entonces era casi inexplorado y puso a su disposición un buque para transportar a todo el personal de la Intendencia, algunos otros funcionarios y a setenta Carabineros con sus respectivos caballos.

En julio de 1928, Puerto Aisén no era otra cosa que un embarcadero rústico, hecho de troncos y tablones, donde de tarde en tarde llegaba algún chalupón para transportar a Castro o Puerto Montt los cueros y lana que producía la Estancia Coyhaique. La mercadería se almacenaba en tres galpones de calamina próximos al embarcadero. Estos galpones fueron el núcleo de la futura capital de Aisén

El galpón principal era de dos pisos: el de abajo servía de pesebrera a los caballos y mulas de los arrieros y en el de arriba dormían éstos con sus perros. Al llegar el Intendente Marchant, habilitó este galpón para establecer la Intendencia, dejando en los altos su dormitorio y las oficinas. Los pisos bajos fueron para almacenar los víveres y alojar a los funcionarios más importantes. La tropa de Carabineros se acomodó como pudo en un segundo galpón, y la grasería se convirtió en almacén de vestuario, equipo, armamento y combustible.

Empezó por trazar la planta de la futura capital, distribuyendo los sitios centrales entre sus acompañantes y dejando los restantes para los próximos pobladores.

El Coronel Marchant, a medida que avanzaba, iba creando pequeños poblados, para lo cual instalaba en los caseríos ya existentes o en los sitios que creía más propicios, un Retén de Carabineros y una escuela primaria.

En diciembre de 1929 el Coronel Marchant jubiló, continuando en la Intendencia hasta la caída del Gobierno de Ibáñez, en julio de 1931, fecha en la cual regresó a Santiago a desempeñar otras actividades, siendo ascendido a General por Ley especial el 10 de julio de 1942.

En abril de 1945, el entonces Presidente de la República, Juan Antonio Ríos, le pidió que volviera a Aisén a proseguir la obra que había iniciado.

El General aceptó, permaneciendo en la Intendencia hasta la muerte del Presidente Ríos, renunciando al asumir el nuevo Gobierno, que colocó en ese cargo a un político de sus filas.

Finalmente, el 19 de junio de 1953, fue nombrado nuevamente Intendente de Aisén por el Presidente Ibáñez, al iniciar su segundo período, cargo que desempeñó hasta febrero de 1955, en que fue nombrado Vicepresidente de la Caja de Previsión de Carabineros.

*EXTRAIDO DEL LIBRO HISTORIA DE LA FUNCION POLICIAL EN CHILE, 4a PARTE (1927 – 1950), DEL GENERAL INSPECTOR SR. RENE PERI FAGERSTROM.

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