VIRUS RESPIRATORIO SINCICIAL, INFLUENZA Y RESFRIÓ COMÚN

El Ministerio de Salud espera que en los próximos días aumente el número de personas contagiadas por virus sincicial, por lo mismo los especialistas explican que se hace necesario que las personas sepan distinguir  las características y síntomas de esta enfermedad para poder diferenciarla de otras como la influenza y/o un resfrío común.

  • El virus respiratorio sincicial (VRS) es de gran agresividad y aparece en brotes epidémicos desde junio a julio habitualmente, no tiene vacuna para su control y origina una gran cantidad de pacientes, en especial lactantes. Al año son hospitalizados alrededor de 5 mil niños en el país por virus sincicial. El contagio se produce “persona a persona”, mediante el contacto físico y las partículas que se esparcen en el aire al toser, estornudar o hablar. Sin embargo, hay que tener en cuenta que se trata de un virus muy contagioso, por lo que también puede sobrevivir en las superficies hasta seis horas. De ahí que lo más importante es el lavado de manos frecuente y la desinfección de los objetos que pudieran estar contaminados, como juguetes u otros. El mayor riesgo de contagio existe en los lugares muy hacinados, como supermercados y centros comerciales; hogares con muchos hermano y los jardines infantiles. Además, existe mayor probabilidad de infección severa en lactantes expuestos al humo del cigarrillo, ya que disminuye las defensas respiratorias.En la mayoría de la población, el VRS produce rinofaringitis, bronquitis y otros cuadros leves de buena evolución clínica. En los casos leves y moderados, el VRS se presenta con congestión nasal, rinitis, tos, flemas y fiebre moderada. Sin embargo, en lactantes menores de dos años desencadena Síndrome Bronquial Obstructivo Agudo (SBO) y neumonías, enfermedades que pueden ser graves y requerir hospitalización, algunos en Unidad de Paciente Crítico, situación que se expresa con mayor gravedad en pacientes más vulnerables (genopatías, cardiopatías congénitas y displasia broncopulmonar en prematuros). En los casos graves, el cuadro clínico habitual del virus sincicial es la acentuación de la tos, que se hace intensa en accesos; puede haber cese de la respiración en menores de dos meses (apneas); ruidos bronquiales que a veces son audibles a distancia y en el examen físico se presenta dificultad respiratoria, aumento de frecuencia respiratoria, retracciones musculares bajo las costillas e incluso coloración violácea en los labios o alrededor de ellos (cianosis).
  • La influenza, que es una enfermedad infecto-contagiosa originada por el virus influenza A (subtipos H1N1 y H3N2) y B, se presenta en los meses de otoño e invierno y en ocasiones a inicios de primavera, afecta a un número muy importante de la población en todas las edades. Posee vacuna que previene la enfermedad, la que se debe renovar cada año, por lo que el no haberse vacunado es un factor de riesgo.  La influenza, la mayoría de las veces provoca síntomas de intensidad moderada, se presenta bruscamente con fiebre alta (sobre 38.5° axilar), cefalea severa, dolor de garganta, decaimiento, dolores musculares, vómitos y tos seca frecuente o húmeda. En el caso de asmáticos o pacientes con EPOC por tabaco, con la influenza aparece obstrucción de la vía aérea y secreciones bronquiales. El cuadro clínico de la influenza tiene una duración de 5 a 7 días, pero en ocasiones puede llegar hasta 10 días. La influenza puede originar una enfermedad grave con riesgo vital debido a insuficiencia respiratoria (disminución de la saturación de oxígeno en la sangre), neumonía intersticial, compromiso bronquial obstructivo, sobre infección bacteriana, incluso Distress Respiratorio y falla multisistémica. 
  • El resfrío común, en cambio, es una infección viral de la nariz y garganta (vías respiratorias altas), que por lo general es inofensivo y de muy corta duración; genera congestión nasal, rinorrea mucosa, tos seca leve, dolor de garganta, habitualmente sin fiebre y de corta duración (entre dos a cuatro días), por lo cual se trata solo con analgésicos antipiréticos y reposo.

CÓMO PREVENIR INFECCIONES RESPIRATORIAS

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